Frente a un panorama de incertidumbre y de cambios constantes donde la educación exige cada vez más de los actores involucrados en los procesos formativos de los estudiantes, es necesario doblegar esfuerzos, es decir, se requiere de actualización en materia tecnológica, capacitación a los docentes, reflexión sobre el quehacer educativo, analizar las situaciones que imperan en los espacios escolares, impulsar la colaboración entre los maestros, motivar a los estudiantes y crear armonía que conviertan a la educación en el motor principal para lograr un país en desarrollo.
Se
leen discursos donde mencionan que la educación es lo más importante para lograr
que México derribe los sesgos educativos que ha arrastrado durante años, sin
embargo, también, es preciso aterrizar en las realidades de los centros
escolares, no todas las escuelas cuentan con infraestructura de calidad, existen escuelas sin internet y se carece de los
servicios básicos. La educación no debe ser tratada como un tema político sino
como un instrumento para generar cambios sociales que favorezcan a los mas desprotegidos, eso es lo que le llamaría inclusión. También, es fundamental diseñar Planes y Programas de Estudio
que estén relacionados con la realidad de los estudiantes, de qué sirve
elaborarlos desde un escritorio cuando se desconoce lo que pasa en las
comunidades más alejadas de las zonas urbanas. La calidad de la educación no es
igual para todos, si así lo fuera, México estaría entre las potencias más destacables
del mundo.
Algunos niños no terminan la educación básica, otros no llegan al nivel medio, mucho menos al nivel superior. Aunque la educación superior es obligatoria, una gran cantidad de estudiantes se quedan sin ingresar al nivel licenciatura en escuelas públicas, entonces, tienen que optar por ingresar a escuelas privadas. La educación se ha convertido en un negocio muy fructífero, se ha dejado a un lado lo humano y se ha convertido unidades monetarias.
Los que pertenecemos al Sistema Educativo
Nacional debemos crear transformaciones desde las aulas, con pequeñas
acciones que, después, darán frutos, por ello, es relevante innovar las prácticas educativas y convertirlas en recursos que procuren
fortalecer los métodos de enseñanza. La actualización docente forma parte,
también, de la didáctica contemporánea, no podemos quedarnos con los brazos
cruzados. El mundo es cada vez más digital, requerimos adaptamos a esos cambios,
sin dejar a un lado el pensamiento crítico y analítico, para formar a generaciones
de estudiantes con cualidades humanistas.
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